En una silla como esta se han sentado abuelos para contar historias, padres para compartir la comida después de la faena, niños para hacer las tareas a la luz de un mechero. Representa la sencillez de la vida beniana y, al mismo tiempo, la grandeza de una cultura que siempre encontró en lo simple un motivo para preservar su identidad y transmitirla de generación en generación.